Hortzak zuritzea.

Hoy en día, el blanqueamiento dental es uno de los tratamientos más demandados.

 

Para poder realizar dicho tratamiento, es necesario tener una correcta salud oral para evitar efectos no deseados, por lo cual se recomienda una revisión y tartrectomía (higiene dental) previo al tratamiento.

 

Hay que tener en cuenta, que el efecto blanqueador es predecible pero puede variar teniendo en cuenta los hábitos de cada paciente, siendo resistente en un porcentaje muy bajo.

Algunos alimentos pueden oscurecer los dientes, como por ejemplo, el café, el té y el vino tinto. Es conveniente que mientras se realice el blanqueamiento, se eviten en la medida de lo posible, la ingesta de estos alimentos o reducir la cantidad.

 

Existen principalmente dos tipos de blanqueamientos. Por un lado el que se realiza en clínica y por otro, el ambulatorio (con férulas). No es necesario elegir entre uno u otro, ya que ambos se pueden combinar para potenciar el efecto blanqueador deseado.

El agente blanqueador es el mismo en ambos. La única diferencia es la concentración del agente en el producto, siendo ésta mayor en el blanqueamiento realizado en clínica. Al ser de una concentración más elevada, el paciente tiene que estar continuamente bajo la vigilancia del profesional para evitar efectos secundarios. Recalcar, que estos productos son seguros, por lo que raras veces se han producido alergias. 

 

En Clínica Dental Izaguirre, utilizamos un tipo de blanqueamiento en clínica que no necesita luz. El tiempo del tratamiento es menor y no existe la incomodidad de tener una lámpara de luz delante de nosotros. Basta con aplicar un protector en la encía y posteriormente, ir aplicando capas del producto blanqueador en la superficie de los dientes. El producto tiene que estar actuando durante 15 minutos, y este proceso se realizará 1-2 veces por sesión, según cada caso.

 

El segundo tipo de blanqueamiento como hemos comentado, es el ambulatorio. Para éste, es necesario confeccionar las llamadas férulas de blanqueamiento. Para ello, sólo hay que tomar unas medidas de los dientes.

Sobre estas férulas, se aplica el producto blanqueador, y después se coloca sobre los dientes. El tiempo que tienen que estar colocadas en boca, también variará en cada caso. 

 

Mientras dure el tratamiento, serán necesarias revisiones periódicas para ver la evolución del caso, y ajustar a cada paciente el tiempo del mismo. También se recomienda una exigente higiene oral para mantener los dientes lo más limpios posible y ayudar a conseguir el efecto deseado.

 

En ocasiones, el efecto blanqueador no suele ser momentáneo y se intensifica al cabo de unos días de iniciar el tratamiento.Tras finalizar el tratamiento y al ir transcurriendo el tiempo, es posible la necesidad de sesiones de mantenimiento, las cuales variarán en cada caso.

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